Cuándo operar una protusión discal | Dr Lizón

Cuándo operar una protusión discal

Es posible que en el informe de una resonancia magnética encuentres términos como hernia discal, desgarro, fisura o protusión discal. Todos estos términos se refieren a problemas del disco intervertebral, pero con determinadas diferencias. No obstante, en ocasiones, por simplificar la terminología de los informes, los especialistas engloban bajo hernia discal los casos de protusión discal o desgarros.

En este artículo quiero explicarte qué es exactamente una protusión discal, en qué se diferencia de una hernia, si resulta grave y si es necesario tratarla.

Pero antes de explicarte en qué consiste una protusión discal, es necesario conocer que la columna vertebral está formada por una sucesión de vertebral y, entre ellas, se encuentran los discos intervertebrales. Estos discos son como almohadillas que evitan el roce de las vértebras entre sí, amortiguan el peso y ayudan a estabilizar la columna lumbar.

Por su parte, cada disco vertebral está formado por un anillo exterior fibroso que sirve para proteger el núcleo interior del disco, llamado “núcleo pulposo”. Cuando este anillo pierde su elasticidad y resistencia por la edad o por algún esfuerzo, puede romperse parcialmente, puede romperse completamente o puede crearse una protuberancia. En este último caso hablamos de protusión discal.

CAUSAS

Qué es la protusión discal

La protusión discal es una protuberancia o abombamiento del anillo fibroso del disco intervertebral. Sucede cuando el núcleo pulposo se desplaza del centro del disco hacia el exterior. Suele suceder en la zona lumbar, entre la L4 L5 y entre la L5 S1. No obstante, también son frecuentes las protusiones discales C5 C6 y C6 C7.

Si el anillo fibroso continúa deformándose puede llegar a desgarrarse. El desgarro o rotura de las fibras del anillo provoca que el material del núcleo pulposo entre dentro de las fibras del anillo. Esto puede llegar a irritar las raíces nerviosas que rodean al disco, por lo que puede producirse el llamado dolor discogénico, como es el caso de la ciática por irritación, que no es por compresión del nervio.

Si el anillo finalmente termina por romperse, el material del disco sale hacia el canal lumbar. Entonces decimos que se ha producido una hernia de disco, que es de mayor tamaño que la protusión discal, por lo que es más fácil que aparezcan molestias con motivo de la compresión.

SINTOMAS

Síntomas de la protusión discal

Hay que dejar claro que no todas las protusiones discales terminan formando una hernia discal. Tampoco todas las fisuras ni protusiones causan dolor. Es más, ni siquiera las hernias provocan siempre dolor de espalda. De hecho, la mayoría de las personas mayores de 40 años tenemos alguna protusión discal propia de la edad, pero que no supone ninguna molestia.

Por eso, muchas veces, el diagnóstico de una protusión discal es un hallazgo fortuito al realizar una prueba diagnóstica, como es la resonancia magnética, por molestias que no tienen que ver con la protusión.

exclamacion
En caso de que la protusión discal produzca molestias, estas se localizan habitualmente en la zona cervical y pueden irradiar por el brazo, o bien afectar a la zona lumbar e irradiar por la pierna. Además, estas molestias suelen acompañarse de contracturas musculares.

¿Qué causan las protusiones discales?

Las protusiones discales suelen aparecer por el envejecimiento de los discos. Pero además de la edad, la obesidad y la falta de actividad, también los deportes intensos o los trabajos repetidos con alta exigencia física, pueden provocar su aparición.

FAQS

¿Cuándo operar una protusión discal?

Al igual que sucede con la mayoría de las hernias discales, también se puede reabsorber una protusión discal. Por lo tanto, debemos comenzar con tratamientos conservadores, como es el caso de los medicamentos antiinflamatorios que alivien las molestias, así como los tratamientos percutáneos con láser o radiofrecuencia.

También la fisioterapia y la práctica de ejercicio físico resultan eficaces para aliviar las protusiones que dan síntomas.

En el caso de las protusiones de gran tamaño y de las hernias que producen dolor y que no han mejorado tras los tratamientos conservadores, podemos plantearnos la necesidad de recurrir en última instancia a la cirugía.

Afortunadamente, hoy en día contamos con la cirugía endoscópica de columna. Se trata de una técnica mínimamente invasiva, más segura que la microdiscectomía para tratar las protusiones y las hernias discales.

Si tienes molestias en la espalda que no se calman con el paso de las semanas y te han diagnosticado una hernia o protusión discal, conviene averiguar si la cirugía endoscópica es la solución para tu caso.
  • La cirugía endoscópica permite acceder al disco dañado a través de una mínima incisión. Esto evita sangrados y complicaciones, facilitando el posoperatorio sin apenas molestias.

Para ello, es necesario realizar un diagnóstico exhaustivo. Hoy en día, contamos con la tecnología que nos permite realizar nuestra consulta online siguiendo el mismo protocolo que sigo en mi consulta presencial

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Además, me encargaré de revisar todas las pruebas de imagen diagnósticas que te hayan realizado. Tras nuestra consulta y estudio entregaré el informe médico donde detallo el diagnóstico y el tratamiento más adecuado, que podría tratarse de la cirugía endoscópica de columna.

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